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Mi hijo es Celiaco

Al saber que su hijo presenta una enfermedad crónica, surgen sentimientos de mucha confusión, miedo y una gran angustia.

Deben iniciar un camino desconocido y enfrentarse con una realidad también nueva y llena de incógnitas. Es, entonces, el momento de rodearse con una red de apoyo y de contención que los pueda guiar y con la que puedan contar. Para esto es fundamental tener confianza en el médico gastroenterólogo especialista, que les indicará cuál será el tratamiento adecuado, y tomar contacto con diferentes instituciones, grupos o talleres para que no se sientan solos y para que sepan que hay múltiples posibilidades para transitar por esto.

Una vez que la familia logra atravesar este primer paso, por cierto difícil, y toma conocimiento de la enfermedad, adquiere la confianza y las herramientas necesarias para hacerle frente.

De este modo, van aceptando y se van adaptando a las condiciones del diagnóstico, sobre todo porque ven que su hijo sale adelante y que las mejorías están a la vista.

Así es como toda la familia se reorganiza y, si bien un elemento del sistema familiar se ha modificado, la vuelta al equilibrio es posible y se logra.

COMO PADRES, ES MUY IMPORTANTE SABER TODO LO QUE UNO PUEDE HACER CON Y PARA SU HIJO:

• El diálogo y la comunicación, no importa cuál sea la edad de su hijo, son fundamentales. Es esencial explicarles siempre de qué se trata la enfermedad y enseñarles a cuidarse, adecuando, por supuesto, el vocabulario a la edad, y haciendo hincapié, sobre todo, en que esta enfermedad no tiene nada que ver con algo que ellos hayan hecho, dicho, o con algún mal comportamiento.
• Es muy importante también brindarles el espacio necesario para que puedan expresar todos los sentimientos que puedan aparecer de bronca, tristeza, angustia, “escuchándolos y conteniéndolos”.
• En el caso de los niños, nunca hay que olvidarse del “juego”, ya que es la manera más natural que tienen ellos para comunicarse. A través del juego expresan y canalizan sus miedos, sus dudas, sus fantasías. Al jugar reordenan su realidad elaborando lo que les está pasando, posibilitando, así, la prevención de síntomas relacionados con la enfermedad.
• Es importante hacer participar a los hermanos en la nueva dinámica familiar. Esto los ayudará a no sentirse celosos en los momentos en que su hermano recibe más atención y los ayudará a ser solidarios y comprensivos con él.
• Nunca deberán olvidar que algo permanece intacto entre usted y su hijo: el amor que se tienen. Esto le permite aceptarlo de manera más serena, sin contradicciones. Tiene entre sus brazos un tesoro que la vida le ha regalado para que cuide de él.

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