Archive for Noviembre, 2006

Noviembre 27th, 2006

Atiende el Presidente Electo Propuesta de Celíacos

Mexico D. F., noviembre de 2006.

Óscar Hernández Hernández

P R E S E N T E.

Apreciable Óscar Hernández Hernández:

Por este medio, me permito hacer de su conocimiento que el Presidente Electo de Mexico, Felipe Calderon Hinojosa, recibio su propuesta sobre la enfermedd celí­aca.

Quiero agradecerle su interés por participar en la construcción del Mexico del siglo XXI, un Mexico con mas y mejores empleos, con mas seguridad para nuestras familias y sin pobreza.

En el equipo de transición estamos convencidos que con la participación y el compromiso de personas como usted, habremos de tener exito en el logro de estos objetivos.

Agradeciendo de nueva cuenta su compromiso con Mexico, le envio un cordial saludo.

A T E N T A M E N T E,

Maki Ortiz
Oficina de Participación Ciudadana

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Noviembre 17th, 2006

Padecimiento celíaco o intolerancia al gluten

Padecimiento celíaco o intolerancia al gluten

Fecha: 12 de octubre del 2006
Reportero: Jessica Murillo
Fuente: Once Noticias

Las diarreas frecuentes y prolongadas por más de cuatro semanas, acompañadas de pérdida de peso pueden ser algo más que una infección estomacal crónica. Se trata del padecimiento celíaco.

Oscar Hernández, enfermo celíaco, expresó: “empecé con muchas diarreas, diarreas y diarreas, medicamento y medicamento, estudios y estudios, todo tipo de estudios de gastroenteritis me los hicieron todos, entonces no se me controlaba, y baje de peso”.

“El paciente pierde peso, puede tener calambres abdominales, se desnutre, entra en un estado de desnutrición que es una de las complicaciones, hay gente en la que sólo se manifiesta con anemia y en los niños se manifiesta con que no crecen tienen retraso en el crecimiento”, explicó el gastroenterólogo Eduardo Cerda.

Ser un enfermo celíaco es ser intolerante al gluten, una proteína que se encuentra en los cereales.

Alberto Zúñiga, nutriólogo, comentó: “en los cereales, en la mayor parte de los cereales exceptuando sólo el arroz está esta proteína en mayor o menor cantidad, en donde más hay es en el trigo, pero hay gluten en el centeno, en la cebada, en el arroz, digo, en el avena, en la soya, todos esos granos”.

El síntoma principal es la diarrea debido a que la intolerancia a esta proteína daña el intestino.

“Provoca un daño a la mucosa del duodeno, esa mucosa imagine que es como si fuera una toalla con vellitos o un árbol con raíces y dichos vellitos o raíces se dañan dejan de absorber lo que uno ingiere y entonces los nutrientes se pierden y pasan de largo”, indicó Cerda.

La enfermedad celíaca puede ser fácilmente confundida con gastroenteritis o algún otro padecimiento, por lo que suele diagnosticarse erróneamente. También se asocia con la depresión debido a que tiene un impacto en la calidad de vida de las personas que la padecen. Ellos se sienten aislados.

“Nosotros por naturaleza somos sociales, entonces si tú te vas a un restaurante por mucho que tú le digas al mesero o te vayas a la cocina y le digas, lave el sartén y hágame mi pechuga si ya le echaron la salsa inglesa, ya con eso ya no pudiste comerlo”, señaló Oscar Hernández.

Esta enfermedad puede ser controlada con una dieta libre de gluten, lo que podría parecer imposible, ya que gran parte de los alimentos de la dieta mexicana contienen la proteína. Sin embargo, algunas empresas fabrican productos para celíacos, aunque ciertamente son pocas, pues los insumos tienen que someterse a varios análisis que aseguren que el producto final está libre de gluten.

Martha Juárez, directora de Delicias para celíacos, apuntó: “el primero es cualitativo, determina si hay y el segundo es cuantitativo, ¿qué tanto hay? Entonces estas pruebas son de hecho llegamos a ellas por parte de la Universidad de Nevada. Para que un producto sea libre de gluten tiene que tener máximo 20 partes por millón de gluten, eso automáticamente se considera que no tiene gluten”.

Se calcula que en México uno de cada cien mexicanos padece esta enfermedad, pero debido a que es subdiagnosticada por los especialistas, se detecta cuando ya se provocaron efectos que bien podrían prevenirse.

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Noviembre 17th, 2006

Mi hijo es Celiaco

Al saber que su hijo presenta una enfermedad crónica, surgen sentimientos de mucha confusión, miedo y una gran angustia.

Deben iniciar un camino desconocido y enfrentarse con una realidad también nueva y llena de incógnitas. Es, entonces, el momento de rodearse con una red de apoyo y de contención que los pueda guiar y con la que puedan contar. Para esto es fundamental tener confianza en el médico gastroenterólogo especialista, que les indicará cuál será el tratamiento adecuado, y tomar contacto con diferentes instituciones, grupos o talleres para que no se sientan solos y para que sepan que hay múltiples posibilidades para transitar por esto.

Una vez que la familia logra atravesar este primer paso, por cierto difícil, y toma conocimiento de la enfermedad, adquiere la confianza y las herramientas necesarias para hacerle frente.

De este modo, van aceptando y se van adaptando a las condiciones del diagnóstico, sobre todo porque ven que su hijo sale adelante y que las mejorías están a la vista.

Así es como toda la familia se reorganiza y, si bien un elemento del sistema familiar se ha modificado, la vuelta al equilibrio es posible y se logra.

COMO PADRES, ES MUY IMPORTANTE SABER TODO LO QUE UNO PUEDE HACER CON Y PARA SU HIJO:

• El diálogo y la comunicación, no importa cuál sea la edad de su hijo, son fundamentales. Es esencial explicarles siempre de qué se trata la enfermedad y enseñarles a cuidarse, adecuando, por supuesto, el vocabulario a la edad, y haciendo hincapié, sobre todo, en que esta enfermedad no tiene nada que ver con algo que ellos hayan hecho, dicho, o con algún mal comportamiento.
• Es muy importante también brindarles el espacio necesario para que puedan expresar todos los sentimientos que puedan aparecer de bronca, tristeza, angustia, “escuchándolos y conteniéndolos”.
• En el caso de los niños, nunca hay que olvidarse del “juego”, ya que es la manera más natural que tienen ellos para comunicarse. A través del juego expresan y canalizan sus miedos, sus dudas, sus fantasías. Al jugar reordenan su realidad elaborando lo que les está pasando, posibilitando, así, la prevención de síntomas relacionados con la enfermedad.
• Es importante hacer participar a los hermanos en la nueva dinámica familiar. Esto los ayudará a no sentirse celosos en los momentos en que su hermano recibe más atención y los ayudará a ser solidarios y comprensivos con él.
• Nunca deberán olvidar que algo permanece intacto entre usted y su hijo: el amor que se tienen. Esto le permite aceptarlo de manera más serena, sin contradicciones. Tiene entre sus brazos un tesoro que la vida le ha regalado para que cuide de él.

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Noviembre 17th, 2006

El desafio de aprender a comer sin gluten

Con gran soltura y decisión, como todos los adolescentes, Leticia afirma llevar una vida normal. Estudia, hace deportes y va con sus amigas a bailar, que es lo que más le gusta.

Todo es cuestión de costumbre, de hacerte el hábito, como cuando te cepillas los dientes, afirma al reconocer que ya se adaptó a comer alimentos que no contienen trigo, avena, cebada ni centeno.

Al principio fue medio duro. Cambiar hamburguesas y papas fritas no fue fácil, pero tampoco imposible, agrega. La que más problemas tuvo fue mi mamá, señala con picardía la joven, ya que, además de aceptar que su hija tiene celiaquía, tuvo que aprender a cocinar con productos distintos sin que la cocina fuera su fuerte.

A Leticia, de 17 años, le diagnosticaron esta enfermedad hace cuatro años.La doctora Liliana Cammi, jefa del Programa de Detección Precoz de Enfermedad Celíaca de OSEP, afirma que lo que puede ser un simple trastorno puede convertirse en una seria complicación, si no es abordado a tiempo.

¿En qué consiste el Programa de detección precoz de la enfermedad celíaca?

El doctor Oscar Daffra, gastroenterólogo y coordinador del Programa, señaló, que una de cada 100 personas padece de esta enfermedad, pero la mayoría lo ignora porque no presenta los síntomas habituales (diarrea crónica, pérdida de apetito y peso y distensión abdominal).

A raíz de esta situación, OSEP encaró desde febrero pasado un programa de detección temprana en niños de 1 a 9 años, afiliados a esta obra social. En esta primera etapa, los estudios se realizan ante la demanda espontánea de los padres o ante una solicitud médica en el Sanatorio Fleming y el Hospital El Carmen, dos de los efectores propios de esta obra social.

De todas maneras, OSEP analiza actualmente un proyecto que contempla la exigencia de estos estudios a niños de 0 a 3 años. Los beneficiarios serían aquellos niños cuyas madres quieran retirar la leche que en forma gratuita se les entrega todos los meses para sus hijos, hasta los tres años.

De esta forma, una franja importante de menores podrán ser diagnosticados de inmediato para su tratamiento posterior.

La celiaquía no debe suponer ninguna traba para el desarrollo de una vida normal. Tener una dieta adecuada y no transgredirla es la base fundamental para hacer frente a esta enfermedad.

La importancia de la detección temprana

OSEP dispuso que, en esta primera etapa, los destinatarios del programa fueran niños de entre 1 y 9 años.

La detección temprana es fundamental para un desarrollo armónico de nuestros hijos.

El retraso en el diagnóstico y/o ausencia de un tratamiento adecuado puede conllevar complicaciones tales como mala nutrición, depresiones psíquicas, infertilidad masculina y femenina, abortos repetidos y mayor riesgo de padecer determinados tipos de cáncer.

Si los estudios y las determinaciones respectivas dan positivo, los pacientes empiezan a ser controlados por un médico de cabecera, un pediatra, un nutricionista y un psicólogo.

De los 600 chicos evaluados hasta el momento, los marcadores le han dado positivo a 55. No obstante, para confirmar estos resultados será necesario realizarles una biopsia intestinal, último paso del exámen de detección.

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Noviembre 17th, 2006

Una enfermedad Silenciosa

La celiaquía es la intolerancia alimentaria genética más frecuente de la especie humana. Se calcula que, aproximadamente, una de cada 160 personas la padece, pero la mayoría es asintomática y lo ignora. El único tratamiento posible es eliminar de la dieta aquellos alimentos que contengan trigo, avena, cebada o centeno.

¿Cómo sospechar que se padece la enfermedad cuando no se tienen los síntomas clásicos?

Una enfermedad SILENCIOSA

Para Manuel es común que le duela la panza y que sus amigos lo carguen por ser el más petiso del grado; se alimenta bien, pero tiene anemia en forma recurrente. Sofía también es bajita; recorre, sin suerte, supermercados y perfumerías buscando un shampoo que le mejore su pelo seco y quebradizo. Daniela quiere ser mamá, pero su deseo se frustra una y otra vez con abortos espontáneos. Ninguno de ellos lo sabe, pero pueden ser celíacos.

La razón es sencilla: sólo en la menor parte de los casos la celiaquía se presenta a través de sus formas clásicas como lo son la diarrea, la desnutrición, la distensión abdominal y otras múltiples expresiones producto de las carencias alimentarias (baja talla, falta de ácido fólico, pérdida de grasas, etc.). El resto puede tener como única manifestación síntomas atípicos y extradigestivos que despiertan poca sospecha clínica como anemia, esterilidad, abortos repetidos, osteoporosis, depresión, piel seca o baja estatura, entre otros, o directamente no tener síntomas en absoluto.

Gracias al desarrollo de métodos de diagnóstico más específicos y a un mayor conocimiento de la enfermedad, se ha podido no sólo mejorar el nivel de presunción ante síntomas o enfermedades que antes se creían desvinculados de esta patología, sino también establecer una prevalencia más realista de la Enfermedad Celíaca (EC).

En un estudio realizado entre el año 1998 y el año 2000 por la unidad de Soporte Nutricional y Enfermedades Malabsortivas del Hospital “San Martín” de La Plata, a cargo del Dr. Juan Carlos Gómez, una de cada 167 personas resultaron ser celíacas y el 70 por ciento de ellas no tenía ningún tipo de síntomas. El muestreo, en el que colaboró también el Hospital “Bonorino Udaondo” de Capital Federal, especializado en gastroenterología, fue el primer trabajo en Sudamérica de prevalencia de la celiaquía en la población general adulta y los valores estadísticos obtenidos fueron semejantes a los de otros países con similares patrones genéticos y de alimentación.

“Hace diez o quince años creíamos que había un enfermo cada 800 o 1000 personas; ahora se sabe que hay uno cada 160, aproximadamente, y que en algunos países del mundo ya se habla de uno cada 50. Es decir que, si antes teníamos un celíaco por escuela, ahora podríamos decir que tenemos uno por aula, o uno cada dos aulas.

Antes se consideraba celíaco al que tenía diarrea, desnutrición o distensión abdominal, pero ahora sabemos que hay chicos que se cansan, otros que tienen anemia, otros que son callados, otros que tienen mal carácter, que les duele la panza, o que se les cae el pelo, que son celíacos, pero como no son desnutridos no se los diagnostica como tales”, comenta el Dr. Eduardo Cueto Rúa, jefe del servicio de Gastroenterología del Hospital de Niños “Sor María Ludovica” de La Plata y uno de los fundadores de la Asociación Celíaca Argentina.

UNA ENFERMEDAD AUTOINMUNE

La EC es una intolerancia total y permanente a proteínas contenidas en el gluten del trigo, la avena, la cebada y el centeno (TACC). Estas sustancias resultan tóxicas para el organismo de un celíaco y afectan directamente a su intestino delgado, que es el encargado de la absorción de los nutrientes. Por lo tanto, como consecuencia de ello, el intestino no puede cumplir con esta función.

“El intestino es como una toalla, tiene pelitos. Si te bañás y agarrás una toalla con pelitos, te secás todo el cuerpo; pero si agarrás una toalla sin pelitos, no te seca porque no absorbe. Lo mismo pasa a nivel intestinal: con esos pelitos absorbo la comida, si esas vellosidades se atrofian por el gluten, los alimentos no se asimilan. El celíaco, todo lo que come, lo pierde”, explica el Dr. Cueto Rúa.

La atrofia vellositaria puede recuperarse mediante un solo y único tratamiento: a través de una dieta estricta y de por vida sin TACC.Para que el intestino no comprometa su función absortiva y para que el paciente no ponga en riesgo su salud se deben retirar estos cereales de la alimentación.

“En general, la respuesta clínica es muy rápida en casi todos los pacientes y con ocho o nueve meses de dieta, ya hay mejoría. Pero aquel que la transgrede puede tener complicaciones y mayor prevalencia de enfermedades asociadas. Parecería que la dieta libre de gluten también protege al organismo de otras enfermedades autoinmunes, como la diabetes, la artritis o las enfermedades tiroideas”, señala el Dr. Gómez.

Esto se debe a que, ante la reacción tóxica que generan las proteínas contenidas en el gluten, el sistema inmunológico de un celíaco genera anticuerpos y autoanticuerpos, es decir, una reacción inmunológica contra el propio organismo.

“Su sistema inmune está contra él mismo. Esta es la razón por la que un celíaco que no hace la dieta o que no sabe que es celíaco, se encuentre con enfermedades autoinmunes que lo complican”, enfatiza el Dr. Cueto Rúa.

LAS MANIFESTACIONES MAS SILENCIOSAS

La celiaquía es una condición genética: se nace con la predisposición a padecerla, aunque no siempre se manifiesta clínicamente. Por este motivo, los familiares de un celíaco constituyen un grupo de riesgo y es conveniente que se realicen los exámenes específicos para detectarla (análisis de anticuerpos y biopsia de intestino delgado), aún cuando no haya síntomas visibles.

Según detalla el Dr. Gómez, ” el 12 por ciento de los familiares de cada celíaco tiene la enfermedad y la mayoría no tiene ningún síntoma. Es decir que, más allá del hecho de compartir un patrón genético por el parentesco, no hay nada que permita sospechar de la presencia de la enfermedad, pero hay lesión intestinal”.

Pacientes y familiares de pacientes con diabetes tipo 1, personas que sufren de trastornos tiroideos o hepáticos, de enfermedades del tejido conectivo, de síndrome de Down o de trastornos neurológicos, entre otros, también conforman un grupo de alto riesgo que debería someterse a los tests serológicos, ya que existe una alta prevalencia de EC asociada a estas patologías.

Además de las formas silentes, la celiaquía también puede expresarse a través de manifestaciones monosintomáticas extradigestivas que muchas veces no se relacionan con la enfermedad, razón por la cual el diagnóstico se retrasa, en promedio, cinco años. Se trata de pacientes bien nutridos, sin diarrea ni síndromes carenciales que pueden tener como único indicio, por ejemplo, depresión o piel seca a causa de esta intolerancia alimentaria.

“El diagnóstico temprano de la EC y su correspondiente tratamiento, además de corregir o evitar trastornos metabólicos y nutricionales y mejorar la calidad de vida, evitaría la exposición al gluten y los riesgos que esto acarrea a la salud de un celíaco”, remarca el Dr. Gómez. L

OTROS SINTOMAS EN NIÑOS

l Cansancio
l Mal Carácter
l Niños Callados
l Osteoporosis
l Dolor de panza
l Caída del pelo

SINTOMAS TIPICOS

l Diarrea
l Desnutrición
l Distención Abdominal
l Baja Talla
l Falta de Acido Fólico
l Pérdida de Grasa

SINTOMAS ATIPICOS

l Anemia
l Esterilidad
l Abortos Repetidos
l Osteoporosis
l Depresión
l Piel Seca
l Baja Estatura

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Noviembre 17th, 2006

Miles de mexicanos pueden estar en peligro de morir sin saberlo

Por Óscar Hernández H.

Octubre de 2006

Por lo menos un millón de  mexicanos están en peligro de perder la vida, toda vez que a las instituciones del sector Salud de México pareciera no importarles todos aquellos que son intolerantes al gluten, es decir al trigo, la cebada, el centeno y la avena y conocidos como enfermos celíacos.

Según estadísticas proporcionadas por el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición doctor Salvador Subirán (INN), 1:100 a 1:200 personas son víctimas de este padecimiento que afecta fundamentalmente las vellosidades del intestino y puede ocasionar, entre muchas otras afectaciones, anemias, falta de crecimiento, abortos prematuros, osteoporosis, linfomas o carcinomas y deshidrataciones severas, que de no atenderse a tiempo pueden llevar hasta la muerte.

Países como España, Argentina y Chile, por mencionar los más adelantados en la materia, han creado asociaciones de celíacos, lo que ha motivado el surgimiento de centros hospitalarios y de investigación especializados, restaurantes con menús particulares, tiendas con productos aptos para celíacos y una legislación específica que obliga a la industria a etiquetar sus productos con detalle de sus ingredientes y notificarlo a la Asociación en turno.

En México estamos muy lejos de alcanzar estándares de este tipo, ya que se carece de esa organización, y la mayor parte de los médicos del sector oficial desconocen a fondo los síntomas de la enfermedad, confundiéndola constantemente con cualquier otro padecimiento gastrointestinal, por lo que la atención de la misma lleva a un deterioro de la salud de quienes están afectados.

El doctor Luís Uzcanga, director de Enseñanza del INN, y uno de los pocos especialistas en México dedicados al estudio de la enfermedad celíaca (EC), destacó la importancia de que en nuestro país se profundice en la investigación de la celiaquía, toda vez que no se cuenta con una infraestructura suficiente para su detección, ni con estadísticas precisas que nos permitan avanzar en la atención de la misma.

Es precisamente bajo su responsabilidad, que un grupo de médicos del INN han iniciado un protocolo para determinar el tipo de gen que existe en México y avanzar en el conocimiento de la enfermedad celíaca, ya que ésta es genética y herencia de los europeos que han llegado a nuestro país desde tiempos de la conquista, la cual ha proliferado por la falta de atención de parte del sector salud.

De acuerdo con las estimaciones del doctor Uzcanga, en México uno de cada 1:150 personas padecen lo que también se denomina Síndrome de Mala Absorción por Enteropatía al Gluten y, lo peor, el 90 por ciento de ellos ni siquiera saben que son portadores de la misma.

Qué implica ser celíaco.-

Reportes médicos dan cuenta de que la EC la desarrollan los seres humanos durante sus primeros años de vida, cuando es más fácil su detección y control, pero puede descubrirse a cualquier edad y manifestar sus peores consecuencias en la edad adulta, porque el intestino alcanza un deterioro de tal magnitud que complica su tratamiento.

Durante la adolescencia su diagnóstico es poco probable, porque la mayoría de los jóvenes no dan muestra de afectación alguna, no presentan síntomas que evidencien el padecimiento y, por lo mismo, no se hace necesario acudir al médico para su control.

La EC afecta principalmente a personas de origen anglo, aunque se ha llegado a detectar en personas de raza negra e incluso algunos casos entre los chinos; es dos veces más frecuente entre las mujeres.

Diarreas intensas, en algunos casos; estreñimiento en otros; abultamiento del abdomen, baja de peso, anemia, deshidratación, evacuaciones con restos de alimentos, grasa e incluso moco y sangre, son algunas de las manifestaciones clásicas de la EC.

Pero también, puede estar asociada a otras enfermedades como la Diabetes Melitus, el Síndrome de Down, Hepatitis, Cirrosis o trastornos psicológicos, entre otras. La intolerancia a la lactosa o alergias a ciertos alimentos pueden también ser indicativos de que padecen la enfermedad celíaca.

Este tipo de pacientes tienen un gran reto frente a la vida diaria. Su tratamiento consiste únicamente en una dieta estricta libre de gluten, es decir no puede contener nada de trigo, cebada, centeno y avena y en México por lo menos el 90 por ciento de los alimentos industrializados, embotellados, enlatados, empaquetados, contienen algún derivado de esos cereales.

Hay casos, incluso en que las tortillas de maíz son mezcladas con aditamentos, conservadores o colorantes artificiales que en su mayoría provienen de la proteína del trigo, lo que las convierte en un veneno para los celíacos. Los arroces, base de la alimentación de ellos, también ya incluyen una serie de aditivos que los hace un peligro para estos pacientes.

Tabla 2
ALGUNOS INGREDIENTES PROHIBIDOS PARA UNA DIETA SIN GLUTEN*

Almidones Modificados

Fibra vegetal

Salsa Teriyaki

Bulgur (trigo)

Inulina

Cerveza

Colorantes

Kamut (trigo)

Centeno

Cuscus

Malta

Blanqueadores de harina

Caseinato de Calcio

Extracto de malta

Queso Azul

Dextromaltosa

Jarabe de malta

Proteína vegetal texturizada

Gluten

Vinagre de malta

Vitaminas (excipientes)

Acido Glutámico

Miso

Germen de Trigo

Glutamina

Polvo de Mostaza

Colorantes

Especias Molidas

Salsa de Soja

Saborizantes

*Debe verificarse siempre su origen

Como explica un pediatra gastroenterólogo argentino, Christian Boggio Marzet, realizar una dieta sin gluten no es tarea fácil. Si bien la dieta no cura la enfermedad, ayuda a controlarla muy bien.

De este modo —apunta— el paciente que realiza la dieta sin cometer transgresiones puede llevar una muy buena calidad de vida.

Por eso resulta esencial conocer qué alimentos contienen gluten y cuáles no. Dado que el gluten puede encontrarse en muchos de ellos, desde un fiambre hasta una pasta dental, resulta imprescindible que el celíaco conozca la composición y el origen de lo que come —puntualizó.

El conocimiento de esta enfermedad permanece todavía oculto en nuestra sociedad. A pesar de ser altamente frecuente pocos individuos conocen realmente la forma de vivir de un celíaco, por lo que la exclusión social es un factor constante en nuestro ámbito, dado que, sobre todo en los niños, al requerir una alimentación diferente, los obliga a tomar actitudes de aislamiento.

Numerosos son los desafíos para lograr que los pacientes cumplan la recomendación de una alimentación sin gluten. Uno de ellos consiste en lograr que las empresas de alimentos rotulen en forma clara y completa los ingredientes de los alimentos, como por ejemplo, cuando se incorpora un almidón debiera rotularse el origen de ese almidón: maíz; papa o trigo o al incorporar una proteína vegetal, debiera especificarse de donde proviene, soya u otro.

Un buen rotulado —dicen los especialistas— facilitaría entonces la selección de alimentos y el cuidado de la salud de estos pacientes, además permitiría optimizar los análisis que se efectúen en forma rutinaria para identificar alimentos libres de gluten, lo cual en México es casi imposible, ante los elevados costos de operación.

Sólo como un ejemplo: analizar un producto alimenticio, trátese del que se trate, tiene un costo de 350 pesos en un laboratorio y para poder hacerlo hay que llevar por lo menos 10 productos, para que el costo del kit que se aplica sea capitalizable, porque de lo contrario no resulta para ninguna de las dos partes.

Por último, hay que mencionar que si un celíaco mexicano quiere llevar una vida alimenticia normal, es decir comiendo panes, pasteles, galletas, hamburguesas, hot dogs, tortas, etc., sus gastos tendría que incrementarlos por lo menos en un 300 por ciento, ya que los pocos productos aptos para ellos son de origen español, estadounidense, argentino o italiano y, por consecuencia, sus precios son demasiado elevados.

Mientras que cualquier persona puede comprar un tubo de galletas marías a 2.50 o 3.00 pesos, el celíaco compra esa misma cantidad de galletas, pero con una composición a base de harina de papa o arroz, a 30 pesos el tubo, con lo que su economía se ve severamente lastimada, quizá más que su propio intestino.

El trabajo —indican los que saben— es y debe ser muy intenso. El sector salud debe tomar cartas en el asunto para atender a esos más de un millón de mexicanos que no saben a quien recurrir, primero para ser atendidos adecuadamente, después para sobrellevar su enfermedad y tener un buen nivel de vida.

Un grupo de celíacos mexicanos comienzan en la tarea de conformar lo que sería la primera Asociación de Celíacos de México, esfuerzo que requerirá de la participación decidida de las autoridades gubernamentales, del sector salud, de padres, madres, maestros, medios de comunicación, investigadores, Universidades e instituciones de educación superior; de la atención de los señores legisladores y de la sociedad en pleno.

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